La idea del Foro Cultural Mundial fue lanzada
en una amplia reunión consultiva convocada
por la Ford Foundation en Nueva York en julio
de 2000. Un año después, sucedió
la segunda reunión consultiva con una participación
ampliada, convocada por la Ford Foundation, Texaco
Foundation - EE.UU., Prince Klaus Fund - Holanda
y Príncipe Asturias - España, en
la que se establecieron las bases conceptuales
para el desarrollo del Foro Cultural Mundial.
La propuesta de realización del Foro Cultural
Mundial en la ciudad de São Paulo fue presentada
durante el III Mercado Cultural en diciembre de
2001 en Bahia, en donde al año siguiente
sucedió el I Encuentro General de los Articuladores
del Foro, en el cual se presentaron el concepto
y la estructura del Foro Cultural Mundial.
En 2002 se realizaron diversas reuniones con
los Ministros de Estado y autoridades importantes
del área de la cultura, institutos, fundaciones
y empresas privadas brasileñas e internacionales,
además de Secretarías de la Cultura
y organizaciones de la sociedad civil de diversas
partes del mundo.
En abril de 2003, en una asociación con
la Secretaría Municipal de la Cultura de
São Paulo, el SESC-SP, la Rede Brasil de
Promotores Culturais [Red Brasil de Promotores
Culturales], el Ministerio de la Cultura, además
del Instituto Cultural Casa Via Magia [Instituto
Cultural Casa Vía Magia], se promovió
el lanzamiento del Foro Cultural Mundial en São
Paulo. En esa ocasión se lanzaron los fólderes,
postales y el sitio del evento entró en
funcionamiento.
En 1998, la UNESCO realizó la Conferencia
Intergubernamental sobre Política Cultural
para el Desarrollo en Estocolmo. De este encuentro
resultó un amplio conjunto de recomendaciones
para los países miembros que se puede resumir
de la siguiente manera: hacer de la política
cultural uno de los elementos clave de la estrategia
de desarrollo; promover la creatividad y la participación
en la vida cultural; reforzar, asegurar y ampliar
la política de protección al patrimonio
cultural, tangible e intangible, móvil
e inmóvil, y promover la industria cultural;
promover la información sobre la diversidad
cultural y lingüística dentro de las
comunidades y para la sociedad como un todo; hacer
viables más recursos técnicos y
financieros para el desarrollo de la cultura.
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